Crítica de Yucatán: un crucero de no tantas estrellas

El pasado 31 de agosto llegaba a las pantallas españolas la última cinta de Daniel Monzón, Yucatán. Una comedia de cruceros y maleantes protagonizada por Luis Tosar y Rodrigo de la Serna cuyas buenas intenciones se ven eclipsadas por el resultado final.

Yucatán: el último remojón del verano

Tras el éxito de cintas como Celda 211 o El Niño, Daniel Monzón regresa con una comedia veraniega protagonizada por nombres como Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Joan Pera y Stephanie Cayo. La (aparente) guinda perfecta con la que tratar de refrescar la vuelta de las vacaciones.

Yucatán narra la historia de dos estafadores, Lucas (Luis Tosar) y Clayderman (Rodrigo de la Serna), viejos socios dedicados al engaño de turistas a bordo de cruceros lujosos. Sin embargo, el amor que ambos se disputan por la bella cantante Verónica (Stephanie Cayo), termina por separarles y hacerles trabajar de forma independiente: Lucas termina en el Mediterráneo y Clayderman en los cruceros atlánticos, según el acuerdo que entablan ambos protagonistas. Sin embargo, tras la aparición de un motín, Lucas regresa al crucero en el que trabaja Clayderman, sin saber que les espera una aventura desde Barcelona a Cancún en la que terminarán enrolándose con otros pasajeros del crucero a través de destinos como Casablanca o Brasil.

A fin de desmarcarse de un género en el que parecía encasillado, Monzón retoma la comedia tras la cinta El robo más grande jamás contado, estrenada en 2002. Un intento que a pesar de sus méritos y concepto (la misma ha contado con uno de los guionistas fetiche de Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría), Yucatán seduce, pero no termina de conquistar.

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Yucatán casi llega a puerto

Orquestar a un reparto coral y tratar de mimetizarlo con una trama que combina varios géneros no es tarea fácil. De hecho, Yucatán es una película que aglutina thriller, comedia y musical abordando a un extenso reparto que a su vez arrastran consigo diferentes subtramas.

La película comienza bajo la promesa de ofrecernos una historia de enredo a través de diversos destinos exóticos, de resultar tan refrescante como la premisa que sopesa. Y aunque existen momentos conseguidos y cierta química entre sus protagonistas, Yucatán adolece de los típicos chistes innecesarios y de ciertos altibajos que no terminan de regalar ese cocktail sobresaliente que nos vuelva a recordar que en el cine español continúan haciéndose grandes comedias.

Respecto a las interpretaciones, Luís Tosar y Rodrigo de la Serna cumplen y Stephanie Cayo se revela como una actriz de lo más versátil, ya que además de actuar, canta y baila de forma espectacular. Sin embargo, aquí el mérito es para Joan Pera, quien consigue aportarle los matices suficientes a su personaje como para que este resulte adorable.

El gran descubrimiento de una comedia que podría haber sido mucho más pero que se queda en una simpática cinta con la que intentar encauzar la depresión posvacacional sonriendo.

Aunque no riendo a carcajadas.

¿Ya viste Yucatán de Daniel Monzón?